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Port Jackson, Da Capo + Max Calloway,Bar El Irlandés, El Casar (Guadalajara), 2 de julio 2010
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(Texto: David Ortego / Fotos: Laura Muñóz) Recién estrenado el mes de julio en el que el éxodo masivo hacía los lugares de veraneo comienza a producirse y en el que los conciertos en sala van dando paso, poco a poco, a los festivales veraniegos, tanto en España como fuera de ella, en un pub de la localidad alcarreña de El Casar de Talamanca se celebraba uno de esos conciertos de amigos, para amigos.
Las bandas que componían el cartel eran los madrileños Port Jackson, los locales Da Capo y, aunque no estaban inicialmente en el cartel programado, a última hora se sumaron los también madrileños Max Calloway que serían los encargados de abrir la velada.
La hora de inicio estaba programada para las once aunque, como llegué un poco antes, todavía estaban con la prueba de sonido Da Capo (que justo terminaron cuando entré) y se disponían a hacer la suya Max Calloway. Dado que tocan en acústico esta no se demoró demasiado pero el inicio de las actuaciones lo hizo algo más de lo previsto y pasadas las once y media se subieron al escenario Lorenzo y Max para, tras colgarse las acústicas, transportarnos a la América profunda con sus canciones de tinte country y folk americano.
El inicio corrió a cargo de “Mad World” y, durante la media hora que estuvieron en escena, interpretaron algunos de los temas que, imagino, formarán parte del disco que están preparando. Al tratase de un concierto, entre colegas, el ambiente era distendido y los comentarios de Max fueron constantes (pero sin llegar a cansar como me ha pasado en otros eventos similares). Así, por ejemplo, nos animó a cantar el siguiente tema interpretado que no fue otro que una personal versión acústica de uno de mis temas favoritos de Neil Young, “Keep On Rockin´In A Free Wolrd” y que no sé, pero no me terminó de convencer ya que creo que el hecho de tocarla en acústico le hace perder bastantes enteros a la canción en mi opinión, aunque el propio Neil lo haya hecho.
A pesar de tratarse de un bar, el sonido fue bastante aceptable y tanto voz como guitarras se escucharon con claridad (bueno, excepto cuando el nivel de conversación de la gente era demasiado elevado y se oía más a la gente charlar que al grupo) pero es lo normal tratándose de un acústico. Respecto a la voz pues lo cierto es que Max tiene una voz perfecta para el estilo que practican y la “americaniza” bastante al cantar logrando un gran efecto. Además, tanto él como Lorenzo tienen nivel instrumental suficiente como para que las composiciones sean bastante buenas, aunque no sea mi estilo favorito de música favorito.
“If You Find” y “Bullets In My Heart”, también de corte intimista, siguieron con el set y, aunque puedo equivocarme, pero apuesto a que son seguidores de Tom Petty y de Bruce Springsteen (de Neil Young estoy seguro jeje) porque según se sucedían los temas más me recordaban a ellos, sobre todo a Bruce Springsteen sin la “E Street Band”. Para cerrar “I´m Your Man” y, tras agradecimientos varios, una super improvisada “Love” que, según comentaron la acaban de preparar minutos antes de actuar pero que, si no te lo dicen, tampoco notas la diferencia ya les quedó bastante apañada. Como comentario personal diría que, aunque el acústico estuvo bien, ganarían mucho con la incorporación de más instrumentos (como hacen en los temas de su myspace) porque un concierto más largo en acústico puede resultar algo aburrido si no eres muy fan de este formato. Buen comienzo, no obstante.
A continuación era el turno de Da Capo y con ellos se “endurecía” algo el sonido pasando de lo acústico a lo eléctrico y apareciendo en escena la batería y el bajo. Se notaba que el concierto en “El Irlandés” no era un concierto más para ellos (yo era la primera vez que les veía tocar con el sombrero, marca de la casa, a los tres) y salieron hiper motivados a dar lo mejor de sí mismos. Está claro que, el hecho de jugar “en casa” era un punto a su favor porque al público ya lo tenían ganado antes de salir e, hicieran lo que hicieran, la gente iba a responder positivamente pero, a pesar de todo no salieron a cumplir, y cuajaron uno de sus mejores conciertos, al menos, el mejor de los tres que he visto yo.
Empezar con una balada es algo bastante arriesgado para mi gusto pero también es verdad que el que no arriesga, no gana, así que eso fue lo que hicieron con “Agua De Agosto”, “arriesgar”. El sonido no era del todo bueno y la batería se “comió” a la guitarra en estos primeros compases . Tampoco se distinguían correctamente los coros de Soraya Jimeno aunque, según fue avanzando el concierto mejoró algo este aspecto. Como comentaba, desde el “minuto uno” los allí reunidos se volcaron con el grupo y ellos lo agradecieron mucho en forma de gestos y dedicatorias de canciones a diversas personas lo que ayudó a crear un gran ambiente.
El bajo de Bárbara Escudero, la cual a pesar de llevar apenas un año con él se defiende bastante bien, introdujo otro tema con inicio “tranqui” como “La Historia Más Tierna”, en el que los instrumentos van entrando de uno en uno para cambiar de ritmo rápidamente acelerándose y volver a ralentizarse en su parte final, algo que sucede en otros temas grupo y que les confiere bastante dinamismo.
Eduardo Torres, como siempre, fue el encargado de comunicarse con la audiencia, presentar las canciones e interactuar con la gente y de sus intervenciones se desprendía lo que comentaba al principio, que no era un concierto más. Se le veía, a los tres en general, que lo estaban disfrutando mucho y eso, aunque parezca una tontería, fuera del escenario también se nota. El concierto continuaba bajo los mismos parámetros que hasta ahora, con canciones a medio camino entre el rock urbano y el pop-rock algo más intimista (sin olvidar otras influencias ajenas al rock como algunas partes incluso de Bossa Nova) como “La Otra Noche” o “¿A qué juegas?”, que es una de las canciones que más me gustan de ellos, con un inició de batería a cargo de Soraya muy logrado y un buen solo de Eduardo.
Como es habitual en ellos también hubo hueco en su repertorio para las versiones y, concretamente para “Abrazando a la Tristeza” de Fito, que es una fija. No me gusta Fito (a pesar de que me encanta Platero Y Tú) pero lo cierto es que se agradece que hayan elegido un tema “menos trillado” que otros del bilbaíno. Hacen una versión personal del tema pasado por el tamiz “Da Capo” (comienzo con Soraya tocando un bongo, acelerón final,…) pero lo cierto es que la elección me parece acertada ya que les “pega” bastante el tema original a su estilo.
Llegados a este punto me gustaría comentar un par de cosas. Eduardo tiene una manera bastante personal de cantar, y lo mismo es eso, pero creo que es un handicap bastante grande que no se entienda muy bien lo que dice (sé que él ya lo sabe pero no puedo dejar de comentar este hecho), sobre todo cuando es un grupo que canta en castellano y que seguro que da una gran importancia a las letras. Lo otro que me resultó curioso es que llevé un atril con las letras (supongo que es eso lo que lleva) ya que no le vi mirarlas en ningún momento y da la impresión, en mi opinión, de falta de profesionalidad, cosa que no se ajusta a la realidad, pero da esa impresión.
Un tema variado, estilísticamente hablando, como “Almas Vagabundas” dio paso a “Salgo A La Calle” tras la que, si no recuerdo mal, Eduardo presentó a sus compañeras en escena y todos recibieron una merecida ovación. Otro tema muy “Da Capo”, con varios cambios de ritmo, como “Hipocondriaco” cerró su repertorio propio, que no el concierto, ya que para ello, tras dar las gracias a todos los presentes, eligieron “All Of Me”, versión de Gerald Marks y Seymour Simmons, popularizada por Sinatra y rescatada por Michael Bublé, que no conocía y que, personalmente, no hubiera elegido para cerrar pero bueno, es su concierto y ellos deciden.
Seguro que hubo algún fallo de ejecución, que sólo ellos notaron seguramente, y está claro que son un grupo joven y con mucho margen de mejora, pero eso no quita para darse cuenta de que, concierto a concierto, se nota la progresión. A ver si pueden plasmar en condiciones algunos de estos temas en su primera maqueta (que están grabando este mes) y se les abren más puertas. Si te gusta el rock variado en castellano, yo les daría una oportunidad.
Siguiendo la progresión “in crecendo” de la noche, se volvía a endurecer de nuevo el sonido de la mano de los madrileños Port Jackson. Lo cierto es que, de los tres grupos de la noche, ellos son los que más se acercan a mis gustos personales. Escuchando su myspace me parecieron un grupo de hard rock, puro y duro, y sus composiciones francamente buenas. No en vano, resulta que en sus filas están Sebastián Arroyo (ex Hiroshima) y Fran Zafra (ex Menphis). Me llamó la atención sobremanera la voz de su vocalista, Lesly, ya que tiene unos tintes bluseros que me encantan y que creo que pegan a la perfección con el estilo del grupo pero resulta que han cambiado de cantante y claro, no debe sorprender a nadie si digo que esto me contrarió algo. De todos modos no quería formarme opinión hasta ver en escena a la sustituta de Lesly, Rose, o Inma, que así es como creo que se llama realmente.
Esto sucedió con “Mind Revolution”, tema que abre su primer y único trabajo, “Four Lives” y que fue protagonista de su concierto, como es lógico. Rose salió como un torbellino enfundada en unos pantalones de cuero a comerse el escenario y quizás, demasiado acelerada para mi gusto. No tiene mala voz en absoluto pero me reafirmo en mi opinión de que su registro, algo más “chillón” que el de Lesly (en el buen sentido) casa peor con la música del grupo que el de su predecesora, pero ya digo, es sólo mi opinión. Sin parón atacaron el siguiente corte del disco, “Life Must Go On”, que me gustó mucho como la ejecutaron.
La banda, a pesar de haber introducido más instrumentos en la mezcla, sonó muy bien y todo estaba en su justa medida por lo que el sonido no fue “el protagonista” y dejó en manos del grupo la suerte del concierto. Un medio tiempo, tan propio del hard rock, como “Wounded Heart” dio continuidad al show y aquí sí que eché de menos la voz de Lesly ya que en las canciones menos cañeras es donde más noté las diferencias entre ambas. Aún así, salvo el tema sin problemas y dado que bastantes de los asistentes no los habían escuchado con anterioridad, no creo que nadie reparara en ello. Lo malo es que yo volví a tener esta sensación en la balada “Don´t Surrender”, que me parece fantástica con ese inicio acústico para irse endureciendo en el transcurso del tema y muy en la onda de las baladas del estilo que practican. Otra cosa que no terminó de convencer es la poca comunicación que tuvo Rose con la gente. A lo mejor es su manera de ser en escena o que le faltan tablas, no lo sé, pero me dio la impresión de que estuvo poco comunicativa, salvo en momentos puntuales.
Sin desmerecer a Fran, que cumple con sus partes con solvencia y mete algún coro que otro, lo que más destacaría de la banda es la base rítmica formada por Sebastián (también bastante acelerado) y Marcelo Cot (Kelo) que, sin parecerme un virtuoso, tiene buena pegada y aporta el punto de contundencia necesaria al conjunto como, por ejemplo, en la tremenda “Coming For Blood” que fue de las que más me gustó esa noche con un Fran muy bien a la guitarra. Otro corte de “Four Lives” como “Somebody”, y su estribillo en el que metió coros Fran, precedió a la parte en la que se dedicaron a presentarnos algún tema nuevo como “Alive”, “In Your Arms” o “Looking For Esctasy” que siguen la tónica del resto de sus temas y que bajo algo las revoluciones del concierto para mí al no estar familiarizados con ellos, no porque sean malos.
Todo lo contrario sucedió con el que, para mí, (y los que allí estábamos estarán de acuerdo) es uno de sus temas insignia y que puso la sala patas arriba. Me refiero a “Forgive And Forget”, en cuya parte central la sala se puso a saltar coreando el estribillo mientras que la banda agradecía el gesto. Este hubiera sido un colofón inmejorable para su descarga y no entiendo porqué decidieron cerrar con otro tema nuevo como “Going Crazy” que fue un bajón considerable tras el “subidón” del anterior. Incomprensible desde mi punto de vista esta elección.
Pues esto fue lo que dio de sí una grata noche de birras, risas y rock en El Casar. Tras los conciertos, tiempo para departir con la gente, intercambiar impresiones y alguna que otra birra más poniendo un broche de oro a una fantástica velada. Espero ansioso la siguiente. |  | |  |
Max Calloway
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