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Radio Moscow + Jygüer, Sala Copérnico, Madrid, 22 de mayo 2014

(Crónica y fotos: David Ortego) Interesante noche de rock psicodélico con sabor añejo la que se nos vino encima el pasado jueves con la visita de los americanos Radio Moscow por cortesía de la promotora Giradiscos quienes, una vez más, consiguieron meter un buen número de asistentes como siempre que organizan algún evento, independientemente del estilo.

No había muchas personas esperando a la hora de la apertura de puertas pero, conforme fueron pasando los minutos, la sala fue cogiendo “color” y seguidores de diverso “pelaje” fueron tomando posiciones cerca del escenario para no perderse detalle de lo que este trío ofrecería pasadas las 22:30.

Pero antes de meternos de lleno en la soberbia actuación de Radio Moscow toca reseñar lo que los desconocidos para mí, Jygüer, banda encargada de abrir el concierto, ofreció durante los casi 40 minutos que estuvieron en escena.

Desde luego son una banda bastante peculiar y desde la inicial “Piedra” hasta la final “Emancipación” lo demostraron o, al menos, a mí me lo parecieron. Precisamente estos dos temas fueron los que mejor impresión me causaron, seguramente porque en ellos tuvieron dos colaboraciones bastante interesantes. En “Piedra” la de la flauta travesera de Nora García y en “Emancipación” el sitar de Dani Fernández que dieron un aire diferente a los temas de esencia “garajera” y toques psicodélicos.

En la primera parte de su actuación presentaron al completo su nuevo trabajo, el Ep “Parsimonia Solar” del que, aparte de “Piedra”, interpretaron “Te Lo Dije”, “La Pared” y la original, al menos en lo que al título se refiere “Esta Es La Canción Que Has Escuchado Mil Millones De Veces” que, sumados a los temas que dejaron para el final de su maqueta “Cabalgada Psicodélica”, como “No Sale El Sol”, “Me Pica El Niqui” y la citada “Emancipación” conformaron el grueso de su concierto.

A excepción del bajista Marcos Prieto, el resto de miembros del combo madrileño aportan su voz en todas las canciones (incluido su baterista Miguel Portela), ya sea a una o varias voces, aunque a la teclista Inés Cavero fuera a la que menos se la escuchase. Sin embargo, el mayor “inconveniente” que le vi a su concierto fue que, según pasaban los minutos, tanto estos temas como las nuevas “Armonía” y “Plastilina” terminaron por parecerme demasiado semejantes entre sí y acabaron por aburrirme.

Su repertorio lo completó una versión que no llegué a entender de quién era porque la presentó a destiempo el guitarrista Luis Cuesta pero que tampoco me dijo nada en especial por lo que, quitando a amigos y conocidos del grupo, creo que para la mayoría de los presentes su actuación fue un mero trámite (para los que no entraron con ella acabada claro está) aunque he visto a teloneros peores. Acaban de empezar por lo que la posibilidad de mejora y de pulir su sonido es amplia.

Con buena entrada pero sin llegar a llenar, supongo que por eso se traslado de la sala Shoko a la Copérnico cuyo aforo fue más adecuado visto el numero de asistentes, los componentes del power trío fueron los encargados de poner a punto sus instrumentos provocando los primeros gritos de los más exaltados y emocionados con su nueva visita que hicieron esbozar alguna que otra sonrisa a los músicos. Bueno, a Paul Marrone no porque no cambió su rictus serio en todo el concierto.

Curiosamente, su nuevo trabajo “Magical Dirt” no está aún disponible (lo estará el 17 de junio concretamente) y era el motivo de su visita pero daba lo mismo porque la gente ya había escuchado los adelantos y “Death Of A Queen”, “Before It Burns”, “These Days” o “Rancho Tehama” fueron casi tan bien recibidas por los más fanáticos como sus grandes “clásicos”.

De hecho, el ambiente fue excepcional ya desde “Broke Down”, encargada de dar el pistoletazo de salida a un concierto intenso y sin altibajos donde la calidad de estos tres cracks quedó fuera de toda duda. Porque no sólo Parker Griggs estuvo inconmensurable con su personal dominio de la guitarra a la que extraía todo tipo de sonidos, sino que el nuevo bajista Anthony Meyer parecía que llevaba con ellos toda la vida ya que su compenetración con Paul Marrone fue total y absoluta. Fue este último, sin embargo, el me dejó más alucinado tras su kit de batería, y eso que en ningún momento se le vio cómodo y realizó continuos ajustes, se descalzó, se le movía el bombo hacía delante y no paraba de poner cara de que no le gustaba cómo sonaba pero a mí me pareció estratosférica su actuación pese a todos estos problemas.

“Brian Cycles” fue el protagonista del repertorio y sus temas como “I Just Don´t Know”, “The Escape”, “250 Milles” o la que le da título fueron las que mejor respuesta tuvieron y las que mayores pogos formaron entre los más jóvenes. También dejaron pinceladas de “The Great Escape Of Leslie Magnafuzz” mediante “No Time” y la que dio por concluido el concierto, “I Don´t Need Nobody”, así como a su debut homónimo, representada por una celebrada “Mistreating Queen”.

En escena son unos músicos bastante sobrios ya que apenas se movieron de sus posiciones porque, de otro modo, seguramente su sonido, más que aceptable durante toda la velada, se hubiera visto perjudicado al ser sólo tres miembros. Sin embargo, no dejaron pasar la oportunidad de “lucirse” como cuando alargaban algún tema con variadas improvisaciones o metían algún solo como el que se marcó Paul Marrone en mitad de “No Good Woman”, tema con el que abandonaron las tablas por primera vez.

Los gritos y aplausos de un público con ganas de más les hicieron aparecer de nuevo para marcarse otro tema nuevo, la genial “Gypsy”, dando por concluida la noche tras 75 minutos con la citada “I Don´t Need Nodody”, que les hizo merecedores de una tremenda ovación.

No soy un ferviente seguidor de este tipo de sonidos pero me marché a casa con la impresión de haber vivido un gran concierto así que, si consiguieron transmitirme eso, estoy seguro que ninguno de los presentes salió defraudado con la actuación de los americanos. Muy grandes.